El FRIKI ¿nace o se hace?

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Escrito por Fer Olid @geengames.projects

No seréis pocos los que al leer estas líneas volváis a la infancia, muchos de los juegos que nombre habrán pasado por vuestras manos y quizá, más de uno, hayáis evolucionado de manera parecida en este magnfico mundo de los juegos de mesa.

A principio de los años 90, las partidas en casa de mis amigos a “Heroquest”, “La leyenda de Zagore”, “El mundo de Kórak”, “Cruzada estelar” y algún otro juego que seguramente me deje en el tintero, me llevaron a gastar mis ahorros en mi primer juego. No quiero decir con esto que fuese el primer juego que entrara en mi casa, sino que fué el primero que compré con aquellas propinas que iba guardando, la primera vez que me decidí en gastarlo en un juego de mesa.
No busqué precisamente algo discreto, me llamó la atención el más grande, el que más componentes tenía y , recuerdo que cada vez que lo veía, pensaba en lo poco que me faltaba para tener el dinero suficiente y hacerme con él.

Aquel juego se veía desde la calle en el escaparate de una curiosa tienda donde había juegos y juguetes de todo tipo, pero si mirabas dentro lo único que veías eran conservas, encurtidos, panes, bollería y productos no perecederos y ,si la memoria no me falla, aquel negocio sigue abierto con esa amalgama de productos dentro de un pequeño local.

Cuando por fin pude comprarlo y lo tuve en mis manos pensé que mi madre no me dejaría meterlo en casa por lo grande que era, que me echaría la bronca por gastar mis ahorros en aquello pero, para ser sinceros, si lo hizo… no me acuerdo.

Lo que sí recuerdo es que lo saqué de la caja y me quedé impresionado ¡no había mesa para tanto tablero! Tanto es así que el tablero era un ule de plástico y ,para poder jugarlo, lo más conveniente era echarlo al suelo.

Muchos ya sabréis de que juego hablo, de hecho volví a jugarlo hace poco en “Tabletop” (I) y me trajo a la mente estos gratos recuerdos. Se llamaba “Battlemaster” y fué el precursor de “Warhammer Fantasy” (juegos de batallas fantásticas con miniaturas inspiradas en el universo de Tolkien). Aquella experiencia fue un antes y un después.

Jamás habría pensado que hacerme con aquel juego cambiaría tanto mi vida.

Después de ese primer paso llegué hasta Warhammer pero ,curiosamente, mis primeros años fueron partidas a su versión futurística “Warhammer 40.000” donde recuerdo que usábamos el reglamento “Rogue trader” en el que había dinosaurios, plantas carnívoras y demás añadidos al terreno de juego. Así se fué convirtiendo en el hobby de amigos de y me hizo conocer a muchos otros que todavía están a mi lado.

Me volví un apasionado de ese mundo, disfrutaba montando y pintando miniaturas y era el tema principal en las conversaciones con amigos. También caía más de una partida a juegos de rol como “Ars Magica”, “Warhammer Fantasy”, “Vampiro” y alguno más. Eso sin contar con la cantidad de comics, tebeos, mangas y animes que pude llegar a devorar.

Sí, efectivamente, me podía denominar FRIKI y aunque decidí organizar lo mejor posible mis aficiones, llegaba a jugar con sueño en más de una ocasión para no dejar de lado la fiesta de fin de semana, de donde también salieron muchas personas estupendas que, hoy en día, también empiezan a hacer sus pinitos en los juegos de mesa.

De todo esto surge mi reflexión que da título al artículo y ,en mi caso, parece que me viene de nacimiento, ya que todos han tenido delante todas estas cosas, pero no todos han sentido atracción por ellas desde el primer momento.

(I) Simulador de juegos de mesa en ordenador del que posiblemente hablaremos algún día.

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